La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –Señor Green, supongo -dijo con cortesÃa-, al final y después de todo consiguió apoderarse de los bienes.
Y ahora permÃtanme contarle a los lectores del Daily Reformer lo que pienso que es la cosa más sorprendente de todo este asunto. Esa escena de transformación les parecerá tan fantasiosa como un cuento persa -excepto por mi asalto técnico-, pero ha sido estrictamente legal y constitucional desde sus comienzos. Ese hombre con la extraña cicatriz y las orejas comunes no es un impostor. Aunque -en un sentido- lleva la peluca de otro hombre, no ha robado su corona. Realmente se trata del único y legÃtimo duque de Exmoor. Lo que ocurrió fue lo siguiente. El viejo duque tenÃa en realidad una ligera malformación en la oreja, que también era más o menos hereditaria. Por esta razón se sentÃa ofuscado, y es muy probable que la invocase como una suerte de maldición en la violenta escena -que sin duda ocurrió- en la que golpeó a Green con la botella de licor. Pero el asunto terminó de un modo muy diferente. Green continuó con sus pretensiones y se apoderó de todos los bienes; el noble desposeÃdo se pegó un tiro y murió sin sucesión. Después de un intervalo decente, el gobierno inglés revivió la extinguida dignidad de par y se la otorgó, como es normal, a la persona más importante, en este caso en quien habÃa recaÃdo la propiedad.