La sabidurÃa del padre Brown
La sabidurÃa del padre Brown –Es del señor Todhunter -contestó el padre Brown.
–¡Pero si no le vale! – exclamó Hood con impaciencia-. ¡Es imposible que lo pueda llevar!.
El padre Brown sacudió su cabeza con suavidad inefable.
–Yo no he dicho que se lo haya puesto -respondió-, sólo he dicho que es su sombrero. O, si usted insiste en la diferencia, se trata de un sombrero de su propiedad.
–Y, ¿en qué se basa la diferencia? – preguntó el criminalista con una ligera sonrisa despectiva.
–Pero hombre de Dios -dijo con dulzura el hombrecillo, mostrando su primer gesto de impaciencia-, si usted se acerca a la primera sombrererÃa comprobará que hay una diferencia entre el sombrero de una persona y el sombrero que es de su propiedad.
–Pero un vendedor de sombreros puede sacar dinero de su surtido de sombreros nuevos -protestó Hood-. ¿Qué podrÃa sacar Todhunter de ese sombrero viejo?.