La sabiduría del padre Brown
La sabiduría del padre Brown Armagnac y Brun se levantaron de inmediato, pero llegaron demasiado tarde. Habían acudido hombres de todas las esquinas y se reunió un pequeño grupo bastante ruidoso. Con el pronto instinto francés para la política, el hombre con el mostacho negro ya había corrido hasta el café, se había subido sobre una mesa y, cogiendo la rama de un castaño para sostenerse, gritó como lo hizo una vez Camille Desmoulines: