Historias inconscientes
Historias inconscientes Una sesión, después de semanas de lucha interna, Sofía finalmente habló con ellos. Regresó al consultorio visiblemente afectada. "Lo negaron todo al principio", dijo, su voz temblando. "Pero luego mi madre rompió en llanto. Me contó que no podían tener hijos, que yo era una adopción cerrada. Que temían perderme si sabía la verdad. Pero no entienden que lo que me duele no es ser adoptada, es que me hayan mentido. Durante años".
"¿Cómo te sientes ahora?", le pregunté, viendo que la conversación había removido algo profundo. "Confundida", respondió. "No puedo odiarlos. Sé que me aman. Pero también sé que nunca volveré a verlos de la misma manera. Y no sé qué hacer con eso".
A lo largo de las sesiones, Sofía trabajó en integrar las piezas de su historia, aceptando que su identidad no dependía solo de su origen biológico, sino también de su capacidad para reconstruirse. "Tal vez nunca sepa quién soy por completo", dijo en una de nuestras últimas sesiones. "Pero ahora entiendo que puedo decidir quién quiero ser. Y eso… eso es suficiente por ahora".