Historias inconscientes
Historias inconscientes La historia de Ayelén. Profundiza en los desafíos de una persona con discapacidad que enfrenta tanto las limitaciones físicas como el juicio de los demás y de sí misma, mientras lucha por construir una identidad fuerte.
Ayelén llegó al consultorio con una sonrisa amplia y una energía que parecía desafiar la gravedad de sus bastones antebraquiales. "Hola, un placer conocerlo", dijo, apoyándose con cuidado mientras sus movimientos denotaban un equilibrio aprendido a fuerza de práctica. Me sorprendió su jovialidad y la manera en que llenaba el espacio con una confianza contenida. Su primera dificultad al maniobrar el marco de la puerta se convirtió en un momento casi cómico. "¿Va a ir hacia un lado o hacia el otro?", me dijo con una risa ligera. "Necesito espacio para acomodarme, pero no se preocupe, la próxima vez será más fácil. Siempre es así".
En cuanto se sentó, habló con fluidez. "Tengo 26 años, estoy por recibirme de psicóloga y quiero ser psicoanalista. Lo voy a lograr, ya va a ver. Algún día voy a ser como usted". Su determinación era clara, pero tras esa fachada de seguridad se escondía una lucha más compleja. Habló de su discapacidad sin rodeos. "Nací con una parálisis cerebral, un ECNE, debido a un doble circular del cordón durante el parto. Sí, tuve mala suerte, pero… ¿por qué no? ¿Por qué no me iba a pasar a mí?".
