Doña Rosita la soltera
Doña Rosita la soltera ROSITA.—No me asustes. ¿Qué pasa? (Entra rápida, mirando hacia el AMA. Cuando entra ROSITA, el AMA rompe a llorar en silencio.)
MANOLA 1ª.—(En voz alta.) ¿Qué ocurre?
MANOLA 2ª.—Dinos.
AMA.—Callad.
MANOLA 3ª.—(En voz baja.) ¿Malas noticias?
(El AMA las lleva a la puerta y mira por donde salió ROSITA.)
AMA.—¡Ahora se lo está diciendo!
(Pausa, en que todas oyen.)
MANOLA 1ª.—Rosita está llorando; vamos a entrar.
AMA.—Venid y os contaré. ¡Dejadla ahora! Podéis salir por el postigo. (Salen.)
(Queda la escena sola. Un piano lejísimo toca un estudio de Cerny. Pausa. Entra el PRIMO, y al llegar al centro de la habitación se detiene porque entra ROSITA. Quedan los dos mirándose frente a frente. El PRIMO avanza. La enlaza por el talle. Ella inclina la cabeza sobre su hombro.)
ROSITA.—
¿Por qué tus ojos traidores
con los míos se fundieron?
¿Por qué tus manos tejieron,
sobre mi cabeza, flores?
¡Que luto de ruiseñores