Doña Rosita la soltera
Doña Rosita la soltera AYOLA 2ª.—(Abrazándola.) ¡Olé! ¡Qué alegría!
AYOLA 1ª.—¡Un abrazo!
TÍA.—Dejadla hablar.
ROSITA.—(Más calmada.) Pero como le es imposible venir por ahora, la boda será por poderes y luego vendrá él.
SOLTERA 1ª.—¡Enhorabuena!
MADRE.—(Casi llorando.) ¡Dios te haga lo feliz que mereces! (La abraza.)
AMA.—Bueno, y "poderes", ¿qué es?
ROSITA.—Nada. Una persona representa al novio en la ceremonia.
AMA.—¿Y qué más?
ROSITA.—¡Que está una casada!
AMA.—Y por la noche, ¿qué?
ROSITA.—¡Por Dios!
AYOLA 1ª.—Muy bien dicho. Y por la noche, ¿qué?
TÍA.—¡Niñas!
AMA.—¡Que venga en persona y se case." ¡"Poderes"! No lo he oído decir nunca. La cama y sus pinturas temblando de frío, y la camisa de novia en lo más oscuro del baúl. Señora, no deje usted que los "poderes" entren en esta casa. (Ríen todos.) ¡Señora, que yo no quiero "poderes"!