La casa de Bernarda Alba
La casa de Bernarda Alba PRUDENCIA No sé qué te diga. Yo sufro por esto.
BERNARDA Una hija que desobedece deja de ser hija para convertirse en una enemiga.
PRUDENCIA Yo dejo que el agua corra. No me queda más consuelo que refugiarme en la iglesia, pero como me estoy quedando sin vista tendré que dejar de venir para que no jueguen con una los chiquillos. (Se oye un gran golpe, como dado en los muros.) ¿Qué es eso?
BERNARDA El caballo garañón, que está encerrado y da coces contra el muro. (A voces.) ¡Trabadlo y que salga al corral! (En voz baja.) Debe tener calor.
PRUDENCIA ¿Vais a echarle las potras nuevas?
BERNARDA Al amanecer.
PRUDENCIA Has sabido acrecentar tu ganado.
BERNARDA A fuerza de dinero y sinsabores.
LA PONCIA (Interviniendo.) ¡Pero tiene la mejor manada de estos contornos! Es una lástima que esté bajo de precio.
BERNARDA ¿Quieres un poco de queso y miel?
PRUDENCIA Estoy desganada.
(Se oye otra vez el golpe.)
LA PONCIA ¡Por Dios!
PRUDENCIA ¡Me ha retemblado dentro del pecho!