La zapatera prodigiosa
La zapatera prodigiosa (Cantando.) Larán… larán… A mĂ, es que la flauta me ha gustado siempre mucho… Yo siempre he tenido delirio por ella… Casi se me saltan las lágrimas… ¡QuĂ© primor! Larán, larán… Oye… Me gustarĂa que Ă©l la oyera… (Se levanta y se pone a bailar como si lo hiciera con novios imaginarios.) ¡Ay, Emiliano! QuĂ© cintillos tan preciosos llevas… No, no… me da vergĂĽencilla… Pero, JosĂ© MarĂa, Âżno ves que nos están viendo? Coge un pañuelo, que no quiero que me manches el vestido. A ti te quiero, a ti… ¡Ah, sĂ!… mañana que traigas la jaca blanca, la que a mĂ me gusta. (RĂe. Cesa la mĂşsica.) ¡QuĂ© mala sombra! Esto es dejar a una con la miel en los labios… Qué…
ESCENA X
Aparece en la ventana don Mirlo. Viste de negro, frac y pantalón corto. Le tiembla la voz y mueve la cabeza como un muñeco de alambre.
MIRLO:
¡Chisssssss!
ZAPATERA:
(Sin mirar y vuelta de espalda a la ventana.) Pin, pin, pĂo, pĂo, pĂo.
MIRLO:
(Acercándose más.) ¡Chissss! Zapaterita blanca, como el corazón de las almendras, pero amargosilla también. Zapaterita… junco de oro encendido… Zapaterita, bella Otero de mi corazón.