La zapatera prodigiosa
La zapatera prodigiosa (Adulona.) Muy bien hablado.
ZAPATERA:
(Brusca.) Nadie le ha preguntado su parecer.
VECINA ROJA:
¡Hija mía!
ZAPATERO:
(Enérgico, interrumpiendo.) ¡Qué rico Vino! (Más fuerte.) ¡Qué requeterrico vino! (Silencio.) Vino de uvas negras como el alma de algunas mujeres que yo conozco.
ZAPATERA:
¡De las que la tengan!
ALCALDE:
¡Chis! ¿Y en qué consiste el trabajo de usted?
ZAPATERO:
(Apura el vaso, chasca la lengua y mira a la Zapatera.) ¡Ah! Es un trabajo de poca apariencia y de mucha ciencia. Enseño la vida por dentro. Aleluyas son los hechos del zapatero mansurrón y la Fierabrás de Alejandría, vida de don Diego Corrientes, aventuras del guapo Francisco Esteban y, sobre todo, arte de colocar el bocado a las mujeres parlanchinas y respondonas.
ZAPATERA:
¡Todas esas cosas las sabía mi pobrecito esposo!
ZAPATERO:
¡Dios lo haya perdonado!
ZAPATERA: