Yerma
Yerma LAVANDERA I. Pero ¿vosotras la habéis visto con otro?
LAVANDERA 4. Nosotras no, pero las gentes sí.
LAVANDERA I. ¡Siempre las gentes!
LAVANDERA 5. Dicen que en dos ocasiones.
LAVANDERA 2. ¿Y qué hacían?
LAVANDERA 4. Hablaban.
LAVANDERA I. Hablar no es pecado.
LAVANDERA 4. Hay una cosa en el mundo que es la mirada. Mi madre lo decía. No es lo mismo una mujer mirando a unas rosas que una mujer mirando a los muslos de un hombre. Ella lo mira.
LAVANDERA I. ¿Pero a quién?
LAVANDERA 4. A uno. ¿Lo oyes? Entérate tú. ¿Quieres que lo diga más alto? (Risas.) Y cuando no lo mira, porque está sola, porque no lo tiene delante, lo lleva retratado en los ojos.
LAVANDERA 1. ¡Eso es mentira!
LAVANDERA 5. ¿Y el marido?
LAVANDERA 3. El marido está como sordo. Parado como un lagarto puesto al sol.
(Ríen)
LAVANDERA I. Todo esto se arreglaría si tuvieran criaturas.
LAVANDERA 2. Todo esto son cuestiones de gente que no tiene conformidad con su sino.