Cranford
Cranford —¿Dónde estaba el señorito Peter? —pregunté.
—HabÃa partido a Liverpool, donde habÃa guerra, y en la desembocadura del Mersey habÃa buques reales anclados; allà recibieron alborozados la oferta de un joven tan gallardo como él (cinco pies y nueve pulgadas medÃa). El capitán escribió a mi padre y Peter escribió a mi madre. Aguarda: estas cartas deben de estar por aquÃ.
Encendimos la vela y encontramos la carta del capitán y también la de Peter. Apareció además otra, un poco simple e implorante, que la señora Jenkyns habÃa enviado a Peter a la casa de un antiguo compañero de colegio donde pensó que podÃa haber acudido. La habÃan devuelto sin abrir y asà habÃa quedado desde entonces, colocada inadvertidamente entre las otras cartas de la misma época. DecÃa asÃ:
«QueridÃsimo Peter: