Cranford
Cranford —SÃ, sÃ. Ya lo sé. La señora Jamieson ha estado aquÃ. Lo he sabido por Martha; y no podemos visitar a lady Glenmire. ¡Pues sÃ! Me he encontrado con la señora Jamieson a medio camino de la casa de la señora Forrester y me lo ha dicho; me ha cogido tan por sorpresa que no he sabido qué responder. Quisiera que me hubiera salido un comentario agudo y sarcástico; pero se me ocurrirá esta noche, como si lo viera. Al fin y al cabo, lady Glenmire no es más que la viuda de un barón escocés. En casa de la señora Forrester he buscado en la guÃa de la nobleza para enterarme de quién era esa dama que hay que guardar en una urna de cristal: es la viuda de un par escocés que jamás se ha sentado en la Cámara de los Lores, más pobre que Job, ya lo creo; y ella, la quinta hija de un tal señor Campbell. Bien mirado, usted es la hija de un párroco y está emparentada con los Arley; y sir Peter podÃa haber llegado a vizconde de Arley, todo el mundo lo dice.
La señorita Matty intentó apaciguar a la señorita Pole, pero fue inútil. Aquella señora, por lo general tan amable y animosa, sufrÃa un ataque de cólera.