Cranford
Cranford —SÃ, supongo que no está bien sentirse ofendido por algo durante tanto tiempo, y a fin de cuentas, tal vez no tuviera la intención de humillarnos, pero yo jamás me hubiera atrevido a hacer los comentarios que hizo la señora Jamieson para que no fuéramos a visitarlas. Sinceramente, considero mi deber no ir.
—Vamos, señorita Matty, debe aceptar la invitación; sabe perfectamente que nuestra amiga la señora Jamieson es mucho más flemática que la mayorÃa de la gente y no entiende de esos delicados sentimientos que usted posee en grado tan notable.
—CreÃa que usted también los poseÃa aquel dÃa que la señora Jamieson nos visitó para pedirnos que no fuéramos —dijo la señorita Matty en un tono inocente.