Cranford
Cranford En Cranford, el gasto en ropa recaía principalmente en la prenda referida. Si las cabezas iban sepultadas en elegantes gorras nuevas, las señoras se comportaban como avestruces y se despreocupaban del resto del cuerpo. Vestidos viejos, cuellos blancos y venerables, gran cantidad de broches arriba, abajo y por todas partes (algunos llevaban unos ojos de perro pintados, otros eran como el pequeño marco de un cuadro y en su interior había mausoleos y sauces llorones hechos de pelo; otros representaban miniaturas de damas y caballeros sonriendo dulcemente desde un nido de muselina almidonada), broches antiguos para el adorno de siempre y gorras nuevas para la moda de hoy; como una vez expresó a la perfección la señorita Barker, las señoras de Cranford siempre se vestían con casta elegancia y propiedad.