Cranford
Cranford Con sus tres gorras nuevas y la mayor colección de broches que se hubiera visto jamás en Cranford desde los inicios de la ciudad, la señora Forrester, la señorita Matty y la señorita Pole se presentaron aquel memorable martes por la tarde. Sólo en el vestido de la señorita Pole, yo misma conté siete broches: dos sujetos negligentemente en la gorra (uno de ellos era una mariposa hecha de guijarros escoceses que una mente imaginativa podía tomar por un insecto verdadero); sujetaba otro el pañuelo de tul; uno más en el cuello, otro adornando la parte delantera del vestido, a medio camino entre la garganta y la cintura, y otro la pechera. No recuerdo dónde estaba el séptimo, pero estoy segura de que lo llevaba.