Cranford
Cranford La señora Forrester imploró a la señorita Pole que la dispensara, alegando que desde niña nunca había podido comprender lo que le leían en voz alta; yo dejé caer el mazo de naipes, tras barajarlo sonoramente, y con ese discreto gesto obligué a la señorita Pole a darse cuenta de que la orden del día era la partida de preference y a que propusiera, a regañadientes, que comenzásemos a jugar. ¡Cómo se iluminaron las caras de las otras dos damas! La señorita Matty tenía ciertos remordimientos de conciencia por haber interrumpido a la señorita Pole en sus estudios y olvidaba las cartas que tenía porque no prestaba la debida atención al juego hasta que tranquilizó su conciencia ofreciendo a la señorita Pole que se llevase prestado el tomo de la enciclopedia; esta aceptó encantada y dijo que Betty lo llevaría a casa cuando viniera a buscarla con el farol.