Cranford
Cranford Miré a mi alrededor y vi al párroco, alto, delgado, enjuto y polvoriento, rodeado de los muchachos de la escuela, protegido por tropas de su mismo sexo contra cualquier aproximación de las solteronas de Cranford. Su semblante amable se iluminaba por francas sonrisas y los muchachos que lo acompañaban reían. Comuniqué a la señorita Matty que la Iglesia daba su risueña aprobación y se quedó más tranquila.