Cranford
Cranford —PermÃtanme sólo que les lea una escena del número de este mes —rogó él—. Lo he recibido esta misma mañana y no creo que ninguna de las presentes haya podido leerlo aún.
—Como le plazca —dijo la señorita Jenkyns adoptando un aire de resignación.
El capitán leyó el relato de la swarry[4] que Sam Weller dio en Bath. Algunas de las presentes se rieron con ganas, pero yo no me atrevà porque me hospedaba en la casa. La señorita Jenkyns siguió sentada, paciente y circunspecta. Cuando terminó la lectura, se volvió hacia mà y dijo en tono de dulce dignidad:
—Querida, tráeme Rasselas de la biblioteca.
Asà lo hice, y ella se volvió hacia el capitán Brown:
—Ahora permÃtame que lea yo una escena y luego nuestra amable compañÃa podrá juzgar entre su favorito, el señor Boz[5], y el doctor Johnson.
Leyó una de las conversaciones entre Rasselas e Inlac en tono agudo y solemne, y al finalizar dijo:
—Supongo que ha quedado justificada mi preferencia por el doctor Johnson como escritor de ficción.
El capitán Brown frunció los labios y tamborileó con los dedos sobre la mesa, pero guardó silencio. Ella sintió deseos de asestarle un par de golpes decisivos.