Cranford
Cranford El señor Johnson lo lamentaba mucho, pero según la información recibida, los pagarés emitidos por aquel banco eran como papel mojado.
—No lo comprendo —me susurró la señorita Matty—. Este es nuestro banco, ¿no es cierto? El Town and County Bank.
—Asà es —respond×. Esta seda lila combinarÃa muy bien con las cintas de su gorra nueva, ¿no le parece? —proseguà desplegando la tela para que le diera bien la luz y deseando que el hombre se diera prisa en marcharse. Y enseguida se me ocurrió algo que no habÃa pensado: ¿hasta qué punto era lógico y sensato permitir que la señorita Matty hiciera una compra tan costosa si la situación del banco era tan delicada como hacÃa suponer el rechazo del pagaré?
La señorita Matty, no obstante, se revistió de una actitud digna muy peculiar suya, que raramente adoptaba aunque le sentaba muy bien, y apoyando dulcemente su mano sobre la mÃa, dijo:
—OlvÃdate de las sedas durante unos minutos, querida. No lo comprendo, señor —increpó al dependiente que habÃa atendido al granjero—. ¿Se trata de un pagaré falsificado?