Cranford
Cranford —No es eso —interrumpió Jem—. Es que me has pillado por sorpresa. Yo no pensaba casarme tan pronto. Y una noticia asà deja atónito a cualquier hombre. No es que esté en contra, señora —dirigiéndose a la señorita Matty—, ¡pero es que Martha es tan impetuosa cuando se le mete una idea en la cabeza! ¡Y casarse, señora! El matrimonio atrapa al hombre, como se dirÃa. Aunque estoy seguro de que no me pesará una vez esté todo hecho.
—Con su permiso, señora —dijo Martha tirándole de la manga y dándole un codazo, pues intentaba interrumpirlo mientras hablaba—. No le haga caso, ya se avendrá; anoche mismo me atosigaba de mala manera y todo porque le dije que no veÃa que pudiera ser hasta dentro de unos años y ahora resulta que se hace atrás ante la dicha repentina; pero debe saber que Jem está tan contento como yo con la idea de tener un huésped. —Otro codazo.
—Naturalmente, si la señorita Matty quiere alojarse con nosotros… porque si no, no tengo ninguna intención de que me estorbe ninguna persona extraña en la casa —dijo Jem con una falta de tacto que irritó visiblemente a Martha, quien intentaba presentar la idea del huésped como el gran logro que deseaba obtener y que la señorita Matty les allanarÃa notablemente el camino y les harÃa un favor si aceptaba vivir con ellos.