Cranford
Cranford La señorita Matty estaba aturdida con el comportamiento de la pareja; la repentina decisión de los dos, o más bien de Martha, a favor del matrimonio la desconcertaba y se interponÃa entre ella y la debida consideración del plan que Martha habÃa ideado. La señorita Matty tomó la palabra:
—El matrimonio es un acto muy solemne, Martha.
—Eso mismo digo, señora —asintió Jem—. Y no es que ponga ningún reparo a Martha.
—Nunca me has dado un respiro preguntando cuándo fijarÃa la fecha de la boda —dijo Martha con la cara encendida y a punto de llorar por la humillación—, y ahora me avergüenzas delante de la señorita y de todos.