Cranford

Cranford

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Le dije que estaba segura de ello y le prometí toda clase de cosas, ansiosa como estaba de llegar a casa de la señorita Matty, que debía de estar intranquila por mí pues llevaba ausente dos horas que no sabría cómo justificar. Sin embargo, apenas se había dado cuenta del tiempo transcurrido, ocupada como estaba en los innumerables preparativos que requería el gran paso de dejar la casa. Sin duda para ella era un alivio iniciar el camino de la reducción de gastos, pues, tal como decía, si se paraba a pensar, le venía a la memoria el recuerdo de aquel pobre hombre con el pagaré de cinco libras y se sentía muy poco honrada. Claro que si para ella resultaba tan desagradable, ¿qué no iba a ocurrirles a los directores del banco al pensar en la miseria que había causado la quiebra? Casi me enfadé con ella por repartir su compasión entre aquellos directores (a quienes suponía abrumados por el remordimiento de haber gestionado mal los negocios ajenos) y los que sufrían la misma situación que ella. Ciertamente, parecía considerar la pobreza una carga más ligera que el remordimiento; pero yo ponía secretamente en duda que los directores fueran de su misma opinión.





👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker