Cranford
Cranford El rostro de la señorita Brown adoptó un gesto extraño que no era de tristeza. Permaneció unos instantes en silencio y luego, aunque no pudimos oÃrla, adivinamos las palabras que formaban sus labios:
—Padre, madre, Harry, Archy…
Luego, como si una nueva idea proyectase una vaga sombra sobre su mente apagada, exclamó:
—¡Te vas a quedar sola, Jessie!
Me figuro que era lo que la señorita Jessie pensaba durante los momentos de silencio, porque al oÃr estas palabras, las lágrimas le corrieron por las mejillas como un torrente y no fue capaz de responder. Finalmente entrelazó las manos con firmeza, las levantó y dijo (si bien no se dirigÃa a nosotras):
—Aunque me quitare la vida, en Él confiaré.
A los pocos instantes, la señorita Brown se quedó inmóvil y callada. Nunca más volverÃa a quejarse ni a sufrir.