Cuentos goticos
Cuentos goticos Hace muchos años, vivían en Manchester dos ancianas solteras de muy respetable condición. Habían vivido siempre en la ciudad y les gustaba hablar de los cambios que se habían producido en el período que recordaban, que se remontaba unos setenta u ochenta años. Tenían además un gran conocimiento de la historia tradicional por su padre, que, lo mismo que su padre antes de él, habían sido respetables abogados de Manchester la mayor parte del siglo pasado, y eran apoderados de varias familias del condado, que, desplazadas de sus viejas posesiones por el crecimiento de la ciudad, obtuvieron cierta compensación con el aumento del valor de cualquier terreno que decidieran vender. Así que los señores S., padre e hijo, actuaron como asesores legales muy reputados y conocían los secretos de diversas familias, una de las cuales se relacionaba con la mansión Garratt.