Cuentos goticos
Cuentos goticos —Te condeno a vivir, porque sé que rezarás pidiendo la muerte. Sobrevivirás al término natural de la vida humana, despreciado por todos los hombres de bien. Hasta los niños te señalarán susurrando: «¡Ahà va uno que habrÃa derramado la sangre de un hermano!». ¡Porque yo te querÃa más que a un hermano, Rhys ap Gryfydd! Vivirás para ver cómo perecen por la espada todos los de tu casa, menos los niños de pecho. Tu estirpe estará maldita. Sus generaciones irán viendo cómo sus tierras se funden como nieve; sÃ, su riqueza se esfumará aunque trabajen noche y dÃa para amontonar oro. Y, cuando hayan pasado nueve generaciones sobre la faz de la tierra, tu sangre ya no correrá por las venas de ningún ser humano. Y entonces me vengará el último varón de tu linaje. El hijo matará al padre.
Esta era la versión tradicional de lo que le dijo Owain Glendwr al amigo en el que habÃa confiado. Y cuentan que la maldición se habÃa cumplido en todos sus puntos: que los Griffiths no habÃan conseguido prosperar por muy mÃseramente que viviesen, y que sus bienes terrenales disminuyeron, en realidad, sin una causa visible.