Cuentos goticos
Cuentos goticos Pero el transcurso de muchos años casi había acabado con la capacidad de inspirar asombro de la maldición. Sólo se sacaba de la reserva de la memoria cuando la familia Griffiths sufría alguna adversidad; y en la octava generación, la fe en la profecía se disipó casi por completo con el enlace matrimonial del Griffiths de la época con una señorita Owen que, al morir su hermano inesperadamente, se había convertido en heredera de una fortuna no demasiado considerable, bien es verdad, pero sí suficiente para que la profecía pareciese anulada. La heredera y su marido se trasladaron de la pequeña finca patrimonial que tenía él en el condado de Merioneth a la del condado de Caernarvon que había heredado ella, y la profecía permaneció en estado latente durante un tiempo.