Cuentos goticos
Cuentos goticos Aunque lo habían confinado en una habitación pequeña y vacía de la primera planta, revestida de paneles de madera tallados, con una gran puerta, concebida para resistir los embates de una docena de hombres fornidos, aun así podía ingeniárselas para escapar de la casa sin que nadie lo advirtiera. La ventana estaba situada sobre el hogar, como es habitual en las antiguas casas galesas, con chimeneas a ambos lados que formaban una especie de saliente en el exterior. Su huida era fácil por aquel conducto, y lo habría sido igual aunque no hubiese estado tan resuelto y desesperado. Y una vez que hubiese bajado con un poco de cuidado, y doblado un pequeño recodo, nadie lo vería y podría dirigirse a Ty Glas según su plan original.