Cuentos goticos
Cuentos goticos Había alguien que deseaba que uno hubiese partido; alguien que juró sincera y solemnemente al Señor que la buscaría antes o después mientras estuviera en la tierra. Pero era el rico heredero y único hijo del molinero Lucy, cuyo molino se alzaba en las vegas de Barford a la orilla del Avon; y su padre aspiraba a algo mejor para él que la pobre hija del clérigo Barclay (¡en tan poco se tenía entonces a los clérigos!). Y fue precisamente la sospecha del interés de Hugh Lucy por Lois Barclay lo que indujo a sus padres a juzgar más prudente no ofrecer a la huérfana un hogar, pese a que ningún otro feligrés tenía medios para acogerla, aun en el caso de que hubiese querido hacerlo.
Así que Lois se había tragado las lágrimas hasta que llegase el momento de llorar, ateniéndose a las palabras de su madre: