Cuentos goticos
Cuentos goticos Lois hizo promesa solemne y cumplió su palabra estrictamente. Todo fue más fácil porque Hugh Lucy fue a verla y le confesó en una gran explosión de amor su ardiente compromiso, las acaloradas disputas con su padre, su impotencia en el presente, sus esperanzas y sus propósitos para el futuro. Y, mezcladas con todo esto, formuló amenazas tan atroces y expresiones de vehemencia tan descontrolada que Lois creyó que si seguía en Barford sería un motivo de discordia entre padre e hijo, mientras que su ausencia podría calmar las cosas hasta que el rico molinero transigiese o (le oprimía el corazón pensar en la otra posibilidad)… o el amor de Hugh se enfriara y el amado compañero de juegos de su infancia aprendiese a olvidar. De lo contrario, si podía confiarse en que Hugh fuese fiel a lo que decía, Dios le permitiría cumplir su propósito de ir a buscarla antes de que transcurriesen muchos años. Todo estaba en manos de Dios; y era lo mejor, pensó Lois Barclay.