Cuentos goticos
Cuentos goticos —Son gente extraña, estos habitantes de Nueva Inglaterra —dijo el capitán Holdernesse—. Son raros con la oración, se pasan la vida de rodillas. No están tan ocupados en un nuevo paÃs, de lo contrario tendrÃan que rezar como yo, con un «¡Levar anclas!» entre plegaria y plegaria y un cabo cortándome como fuego la mano. El práctico querÃa que nos reuniéramos todos a dar gracias por haber tenido un buen viaje y habernos salvado felizmente de los piratas; pero le dije que yo siempre doy gracias en tierra firme, después de fondear el barco. Los colonos franceses, además, han jurado venganza por la expedición contra Canadá y aquà andan todos rugiendo como infieles por la pérdida de su Carta[25], al menos todo lo que puede rugir la gente piadosa. Estas son las noticias que me ha contado el práctico; pues, a pesar de lo mucho que querÃa que diéramos las gracias en vez de fondear, está muy abatido por la situación del paÃs. ¡Ya hemos llegado! ¡Ahora anÃmate y demuestra a los piadosos lo que es una preciosa muchacha risueña del condado de Warwick!