Cuentos goticos
Cuentos goticos —¿Tanto han cambiado mis ojos desde la última vez que los viste que tienes que hablarme de ellos de ese modo? —le preguntó—. PreferirÃa con mucho ver que ayudas a tu madre cuando se le cae la aguja de punto y en la oscuridad no puede recogerla.
Pero Bessy recordarÃa el hermoso comentario de Benjamin sobre sus ojos mucho tiempo después de que él lo olvidara y no pudiera ya decir de qué color eran. Muchos dÃas bajaba el espejito ovalado de la pared de su alcoba para examinar los ojos que él habÃa alabado, susurrándose: «¡Preciosos ojos grises! ¡Preciosos ojos grises!», hasta que volvÃa a colgarlo con risa súbita y un ligero rubor.