Cuentos goticos

Cuentos goticos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Benjamin volvió a casa al día siguiente a pasar una o dos semanas antes de iniciar su gran viaje a Londres. Su padre se mostró distante con él, serio y silencioso. Bessy estaba bastante enfadada al principio e hizo muchos comentarios mordaces, pero empezó a ablandarse y a sentirse herida y disgustada por la reserva y la frialdad que seguía manifestando Nathan cuando Benjamin iba a marcharse ya. Su tía se concentró temblorosa en los roperos y en la cómoda, como si le diera miedo pensar en el pasado o en el futuro. Sólo un par de veces se inclinó hacia su hijo al pasar detrás de donde estaba sentado y le besó la mejilla y le acarició el pelo. Bessy recordaría después —muchos años después— cómo había apartado él la cabeza crispado en una ocasión y había refunfuñado (su tía no lo oyó, pero ella sí): «¿No puedes dejar en paz a un hombre?».

Con Bessy fue muy amable, en realidad. No hay otra palabra que exprese su actitud, que no era cariñosa ni tierna ni de primo, sino de una cortesía elemental con una mujer joven y guapa; una cortesía que no ejercía en la actitud autoritaria o rezongona con su madre y en el hosco silencio con su padre. Aventuró un par de veces un cumplido a Bessy sobre su apariencia personal. Ella lo miró asombrada sin moverse.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker