Cuentos goticos
Cuentos goticos —No puedo hacerlo, no puedo hacerlo, está claro, aunque me habrÃa gustado pensar que ayudé en la boda. TodavÃa queda por vender la novilla negra, que dará cosa de diez libras, pero hará falta una parte para la simiente de trigo, porque el cultivo fue malo el año pasado y habÃa pensado probar… ¡Mira, hijo! Haré como si Bess te prestara sus cien, sólo que tienes que darle a cambio un pagaré. Y podrás disponer de todo el dinero del banco Ripon, y ver si el abogado te da por doscientas libras la parte correspondiente a lo que te ofreció por trescientas. No quiero faltarle, pero tienes que conseguir lo justo por el dinero. A veces creo que te dejas timar por la gente; bueno, no quiero que engañes a nadie por cuatro cuartos, pero tampoco quiero que seas tan tonto que te dejes engañar.
Esto venÃa a cuento de que Benjamin habÃa recibido dinero de su padre para pagar algunas facturas que habÃan sido amañadas para cubrir otros gastos menos decorosos del joven. Y el sencillo granjero, que todavÃa confiaba en su hijo, era lo bastante agudo para advertir que habÃa pagado más de lo normal por las cosas que habÃa comprado.