Cuentos goticos
Cuentos goticos —Lo sé, lo sé, hija. No quiero que los demás piensen lo que yo; pero me gustarÃa llevar una pequeña señal de luto por respeto a mi hijo. Me habrÃa gustado encargar una chaqueta negra, pero, si no me pongo la chaqueta del traje de boda los domingos, ella se dará cuenta, aunque esté perdiendo vista, pobrecita. Pero no se fijará en un trocito de crespón. Procura hacerlo con mucho cuidado.
Asà que Nathan fue a la iglesia con una tira de crespón en el sombrero, lo más estrecha que habÃa podido hacerla Bessy. Tales son las contradicciones de la naturaleza humana, pues, aunque no querÃa de ningún modo que su mujer supiera que estaba convencido de la muerte de su hijo, le ofendió un poco que ninguno de los vecinos se fijara en la señal de luto y le preguntara por quién lo llevaba.