Cuentos goticos
Cuentos goticos Cuando Bessy llevó la leche de sus vacas hacia las cinco y media, Nathan le pidió que atrancara las puertas y que no saliera a la noche y al frío a entrometerse en los asuntos de los demás. El tono sorprendió un poco y molestó bastante a Bessy, pero se sentó a cenar sin protestar. Nathan tenía la costumbre de echar una ojeada fuera antes de irse a la cama, para ver «qué tiempo hacía». Así que a eso de las ocho y media cogió el bastón y salió (a dos o tres pasos de la puerta de la sala donde se hallaban), y entretanto Hester posó una mano en el hombro de su sobrina y le dijo:
—Tiene un poco de reuma que le da punzadas y por eso está tan mordaz. No quería preguntártelo delante de él, pero ¿cómo está ese pobre animal?
—Parece muy enferma. John Kirkby se iba a buscar al veterinario cuando yo vine. Creo que tendrán que pasarse toda la noche con ella.