Cuentos goticos
Cuentos goticos El molinero era arrendatario y vasallo del sieur de Poissy, pero me pareció que era mucho más del bando de monsieur de la Tourelle. Y sin duda conocía en parte la vida que llevaban Lefebvre y los demás; aunque también creo que no sabía ni imaginaba la mitad de sus crímenes; y estoy segura de que deseaba realmente descubrir el destino de su señor, sin sospechar que Lefebvre fuese violento y asesino. Siguió hablando, expresando toda suerte de ideas y opiniones, observado por la mirada perspicaz de Lefebvre, que brillaba bajo sus tupidas cejas. Evidentemente no se proponía desvelar que la esposa de su amo se había escapado de aquella guarida espantosa; pero, aunque no dijo una palabra sobre nosotras, no me cabía la menor duda de que estaba sediento de nuestra sangre y de que nos acechaba en cada giro de los acontecimientos. Al poco rato, se levantó y se marchó; y en cuanto salió, el molinero echó el cerrojo y se fue dando tumbos a la cama. Entonces nos dormimos, un sueño largo y profundo.