Cuentos goticos
Cuentos goticos Con tales estímulos por parte del anciano, fue una gran sorpresa para todo el mundo que, una mañana, se descubriese que la señorita Catherine Hearn había desaparecido; y cuando, de acuerdo con lo que era usual en esos casos, se halló una nota, en la que decía que se había fugado con «el hombre al que amaba» y se había ido a Gretna Green[10], nadie pudo entender por qué no había podido quedarse tranquilamente en casa y casarse en la iglesia parroquial. Siempre había sido una chica romántica y sentimental, muy hermosa, muy afectuosa, muy mimada y con muy poco sentido común. Su indulgente padre estaba profundamente herido por aquella falta de confianza en su constante afecto; pero, cuando llegó su hijo muy indignado de casa del baronet (su futuro suegro), donde su inminente matrimonio habría de atenerse a todo género de normas y ceremoniales, el hacendado Hearn defendió la causa de la joven pareja con una convicción suplicante y alegó que era una muestra de temple por parte de su hija que él admiraba y de la que se enorgullecía. Sin embargo, el asunto se zanjó cuando el señor Nathaniel Hearn proclamó que él y su esposa no tendrían ninguna relación con su hermana y el marido de esta.
—¡Espera a conocerlo, Nat! —dijo el padre, temblando ante la inquietante perspectiva de discordia familiar—. Es una excusa para cualquier muchacha. Pregúntale a sir Harry lo que opina de él.