Cuentos goticos
Cuentos goticos Hay una mansión antigua en el noreste de Lancashire, en la zona que llamaban Cuenca de Bolland, que linda con el otro distrito llamado Craven. La casa solariega Starkey parece un conjunto de habitaciones agrupadas en torno a un antiguo torreón gris, más que un edificio construido de forma regular. Supongo que en realidad la casa consistía sólo en una gran torre situada en el centro en la época en que los escoceses hacían sus terribles incursiones tan al sur; y que, cuando llegaron los Estuardo y hubo un poco más de seguridad en esas regiones, los Starkey de la época añadieron el edificio más bajo de dos plantas que rodea la base de la torre. En mis tiempos se había trazado un jardín espléndido en la ladera sur junto a la casa; pero, la primera vez que visité el lugar, el huerto era el único terreno cultivado de la granja. Solían llegar hasta allí los ciervos, que se veían desde las ventanas del salón, y si no fuesen animales tan montaraces y asustadizos se habrían puesto a ramonear allí mismo. La mansión Starkey estaba en un saliente o península montañosa de las abruptas colinas que forman las laderas de la Cuenca de Bolland. Estas colinas eran bastante rocosas e inhóspitas en las zonas más altas; más abajo estaban cubiertas de monte enmarañado y verdes helechales, entre los que descollaba aquí y allá el gigante gris de un antiguo bosque que alzaba sus espectrales ramas blanquecinas como si imprecara al cielo. Me contaron que aquellos árboles eran las reliquias del bosque que existía en tiempos de la Heptarquía[16], y que ya entonces se utilizaban como hitos. No es extraño que sus ramas más altas y expuestas a los elementos estuviesen peladas y que la corteza muerta se hubiese desprendido de los viejos sin savia.