Hijas y esposas
Hijas y esposas —Molly ya sabe que tiene que llevar sus mejores galas, ¿verdad? —dijo la señorita Browning—. Quizá podrÃamos prestarle algún collar, o unas flores artificiales, si quiere.
—Molly irá con un vestido blanco y limpio —dijo el señor Gibson con cierta precipitación, pues no era gran admirador del gusto de las Browning en cuestión de vestimenta, y no estaba dispuesto a que engalanaran a su hija a su capricho. TenÃa en más consideración el gusto de su vieja sirvienta Betty, pues era más sencillo. La señorita Browning tan sólo dejó asomar una sombra de enojo en su tono cuando se incorporó y dijo:
—Ah, muy bien. Estoy segura de que es lo más acertado.
A lo que la señorita Phoebe añadió:
—Lleve lo que lleve, Molly estará guapÃsima, de eso estoy segura.