Hijas y esposas
Hijas y esposas Pero Clare no tenía intención de esperar hasta Navidad; y por esta vez se empecinó en su intención contra la voluntad de la condesa, aunque sin muchas palabras ni abierta oposición. Más ardua era la tarea de quitarle de la cabeza al señor Gibson la idea de que Cynthia asistiera a la boda, aun cuando volviera a la escuela de Boulogne justo después de la ceremonia. Al principio le dijo que estaba encantada, que era un plan fabuloso; sólo que temía tener que renunciar a tener a su hija cerca para el acontecimiento por los gastos del viaje de ida y vuelta.