Hijas y esposas
Hijas y esposas —Lo que viene a ser lo mismo. Entonces ¿en Pascua volverá a Inglaterra y vivirá con ustedes?
—Eso creo. ¿Es una persona seria o alegre?
—Por lo que he podido tratarla, dirÃa que no es demasiado seria. Creo que serÃa más adecuado calificarla de espiritosa. ¿Alguna vez le escribe? Si lo hace, por favor dele recuerdos de mi parte, y dÃgale que hemos estado hablando de ella… usted y yo.
—Nunca le escribo —dijo Molly con cierta sequedad.
Llegó el té; después todos se fueron a la cama. Molly oyó cómo su padre se sorprendÃa al encontrar el fuego encendido en su dormitorio, y la respuesta del señor Preston:
—Me jacto de saber disfrutar de todas las comodidades, y también de poder pasar sin ellas. Milord posee vastos bosques, y por eso me permito que haya lumbre en mi dormitorio nueve meses al año; aunque también podrÃa viajar a Islandia sin que el frÃo me hiciera parpadear.