Hijas y esposas
Hijas y esposas Osborne y la señora Gibson procuraron mostrarse agradables según el ritual establecido para visitas de muchachos jóvenes a esposas de mediana edad. Hablaron del «Shakespeare y los vasos musicales»[37] del momento, y rivalizaron en su conocimiento de cuestiones londinenses. Molly oía fragmentos de esa conversación en los silencios que salpicaban su charla con Roger. Su héroe mostraba ahora una nueva dimensión: no ya literaria ni poética, ni romántica ni crítica; ahora estaba al día de las últimas obras teatrales, y conocía a los cantantes de ópera. Tenía una ventaja sobre la señora Gibson, la cual sólo conocía esos temas de oídas, de escuchar las conversaciones de las Towers, mientras que Osborne había ido a la capital desde Cambridge en un par de ocasiones para oír esta o aquella maravilla de la temporada. Y ella tenía una ventaja sobre él; su osada inventiva a la hora de suplir la información de primera mano; además, era más diestra a la hora de elegir y ordenar las palabras, de modo que, a pesar de que eran opiniones tomadas de otras personas, lograba, de modo convincente, aparentar que procedían de su experiencia personal; así, por ejemplo, hablaba del estilo interpretativo de un famoso cantante italiano: