Hijas y esposas
Hijas y esposas Y a continuación consideró que, si Aimée hubiera tenido la indecible e incomparable suerte de nacer de padres ingleses, en el mismÃsimo corazón de Inglaterra —en Warwickshire, por ejemplo—, y nunca hubiera oÃdo hablar de sacerdotes, ni de misas, ni de confesiones, ni del Papa, ni de Guy Fawkes[45], sino que hubiera nacido y sido educada y bautizada en la Iglesia de Inglaterra, sin haber visto jamás ni por fuera un templo de disidentes o una capilla católica; incluso con todas esas ventajas, el hecho de haber trabajado de (¿cuál era el equivalente inglés de bonne?), niñera, cobrando cada tres meses y pudiendo ser despedida con sólo un mes de preaviso, y recibiendo el té y el azúcar como limosna, habrÃa supuesto para el ancestral orgullo de su padre un durÃsimo golpe del que no habrÃa sido capaz de recuperarse.