Hijas y esposas
Hijas y esposas Molly no supo qué contestar a eso, de modo que bajó la cabeza y guardó silencio. Sin embargo pudo ver que Roger no cambiaba de actitud ni quitaba la mano del respaldo de su butaca, y, deseosa de averiguar por qué estaba tan inmóvil, le miró detenidamente, y comprobó que tenía la vista clavada en las dos personas que estaban al piano. Osborne le hablaba a Cynthia con entusiasmo, y ella no dejaba de mirarlo, con la hermosa boca medio abierta, casi impaciente por que él callara y pudiera contestarle.
—Están hablando de Francia —dijo Roger, respondiendo a la pregunta no formulada de Molly—, Osborne conoce bien el país, y la señorita Kirkpatrick ha ido a una escuela francesa. Parece muy interesante. ¿Nos acercamos a ver qué dicen?