Hijas y esposas
Hijas y esposas —Asà que el dÃa no ha sido tan divertido como esperabas, ¿no?
—Por la mañana lo pasé muy bien. Jamás se me olvidará la mañana que pasé en el jardÃn. Pero esta larguÃsima tarde ha sido la más desdichada de mi vida.
El señor Gibson consideró un deber pasarse por Cumnor Towers y hacer una visita de disculpa y agradecimiento a la familia antes de que volvieran a Londres. Los encontró a todos ocupados, y la única persona que tuvo tiempo para escuchar sus palabras de cortesÃa fue la señora Kirkpatrick, quien, aunque debÃa acompañar a lady Coxhaven a visitar a su antigua alumna, se tomó el tiempo necesario para recibir al señor Gibson en nombre de la familia, asegurándole, en un tono de lo más seductor, que no habÃa olvidado los excelentes cuidados profesionales que le prodigara en otra época.