Hijas y esposas
Hijas y esposas Aquella noche, durante la cena, la señora Gibson refirió su conversación con lady Harriet, adornándola a su modo, y comunicando casi toda la verdad de lo acontecido, aunque dando a entender que se habÃan dicho muchas cosas estrictamente confidenciales que su honor no le permitÃa repetir. Las tres personas que la escuchaban apenas la interrumpieron; de hecho, prestaron poca atención a sus palabras, hasta que empezó a hablar de la estancia de lord Hollingford en Londres, y de sus causas.
—¡Roger Hamley en una expedición cientÃfica! —exclamó el señor Gibson, animándose de pronto.
—SÃ. Aunque aún no está decidido del todo; pero, como lord Hollingford es el único fideicomisario que se lo toma en serio, y como es el hijo de lord Cumnor, es casi seguro.
—Creo que deberÃa expresar mi opinión en este asunto —dijo el señor Gibson; y calló, aunque prestando atención a partir de ese momento.
—¿Cuánto tiempo estará fuera? —preguntó Cynthia—. Le echaremos mucho de menos.