Hijas y esposas
Hijas y esposas —Vaya, ¿acaso he dicho que no me importe? Sólo hacÃa un cálculo de probabilidades. Espero que no ocurra nada que impida la boda. Sólo que pueden pasar muchas cosas, y me ha parecido prudente prever todas las desgracias que podrÃan suceder. Estoy segura de que a todas las personas prudentes que he conocido les parecÃa una virtud ponerse agoreros al hablar del futuro. Pero ya veo que no estás para prudencia ni para virtudes; me voy a vestir para la cena, y te dejo con tu vestido y tus vanidades.
Le cogió la cara con las dos manos, y, antes de que Molly intuyera lo que iba a hacer, le dio un beso juguetón. Luego se marchó.