Hijas y esposas
Hijas y esposas —¿Se trata de Osborne? —preguntó, sin aliento. Si el señor Gibson no hubiera sido presa de la agitación y hubiera podido juzgar con serenidad, habrÃa deducido la inocencia de su hija de esas palabras.
En cambio, le preguntó:
—Molly, ¿qué es todo eso que he oÃdo? Que te has citado clandestinamente con el señor Preston; que te ves con él en lugares alejados; que intercambiáis cartas de manera furtiva.