La casa del paramo

La casa del paramo

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Maggie esperó a que su madre diera un largo y emotivo abrazo a Edward, que estaba muy callado esa mañana; y luego, con un deseo de afecto muy semejante al de Esaú[23], se acercó a despedirse de su madre, y recibió las dulces caricias que tantos años llevaba deseando. Unos instantes después, la diligencia emprendió la marcha; y, antes de que transcurriera media hora, la aguja de la iglesia de Combehurst desapareció de la vista de los viajeros tras un recodo del camino.

Edward y el señor Buxton no se dirigieron la palabra, y Maggie habló muy poco. Llegaron a Liverpool por la tarde; y el señor Buxton, que había estado un par de veces, les condujo directamente a un pequeño hotel. Le preocupaba mucho más que a Edward que alguien pudiera reconocerlo. Bajó al puerto para reservar dos camarotes en el barco que zarpaba al día siguiente, y, a la vuelta, llevó a Maggie de compras para que se proveyera de lo necesario.

—¿Los ha pagado usted, señor? —preguntó Maggie, deseosa de saber cuánto dinero le quedaría después de devolverle el importe de los pasajes.




👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker